PARA LOS CONDUCTORES:

CÓDIGO ECOLÓGICO DE CIRCULACIÓN POR CAMINOS


  • Ir despacio, a velocidad sostenida y sin cambiar de marchas ni hacer giros bruscos, manteniendo un ritmo regular y continuo. De esta forma no se levanta polvo, no se arrancan piedras (sobre todo con neumáticos estrechos o de tacos), se evitan las escarbaduras sobre el suelo y se reduce el ruido; a la vez que se eluden o reducen los atropellos de animales.
  • Alternar el paso de las ruedas por las diferentes zonas de rodadura, especialmente por los resaltes. En definitiva, cambiar las rodadas para no machacar siempre los mismos puntos como si fueran las vías del tren. De tal modo no se forman relejes, causa de los abultados lomos centrales, y se evitan las carriladas profundas, las mismas que luego se descarnan y erosionan con las escorrentías del agua de lluvia haciendo de los caminos ramblas y arroyos más que vías de tránsito.
  • Parar y bajarse a quitar las piedras sueltas, ruladas o desprendidas que se encuentre uno al paso, situándolas convenientemente a los lados, bien apartadas para no cegar las cunetas cuando las haya.
  • Nunca salirse de los límites de un carril ya trazado, ceñirse a sus cembos, sin ensanchar sus calles ni hacer derivaciones, vías paralelas o desdoblamientos, que perjudican la capa vegetal y desorientan a otros usuarios.
  • No arrojar nunca desde los vehículos objeto alguno, por pequeño que sea, ni tan siquiera puntas de cigarrillo, aunque el riesgo de incendios sea nulo: las colillas también dañan a la vista en la naturaleza.
  • Nunca hacer trabajos de mantenimiento de vehículos (cambios de aceite, filtros, etc.) en los caminos del campo ni en sus bordes, y menos aún dejar a su vera envoltorios de repuestos o piezas desechadas, ni sobras de fluidos, lubricantes o combustibles.
  • No usar las fuentes y los ríos como lavaderos.
  • Respetar cualesquiera indicaciones que se hagan visibles, y atender los avisos que inviten a observar precauciones especiales con la flora, fauna, gea, agua y naturaleza en general.
  • Abrir y cerrar con cuidado las puertas y vallas que se pongan al paso, dejándolas exactamente igual que se las encuentre, porque casi siempre cumplen la función de retener ganado o fauna cinegética que podrían originar daños de quedar libres.
  • Dar prioridad a cualquier animal que se interponga o cruce, grande o chico, del suelo o del cielo, incluso a los insectos, reptiles o batracios, porque el coche, en este contexto, va el último en cualquier orden de preferencias.
  • Jamás tocar el claxon ni producir acelerones, no dar ráfagas luminosas o hacer innecesarios cambios de luces bruscos o reiterados, que sólo sirven para soliviantar o asustar a los animales. Por la noche, poner siempre las luces adecuadas a cada situación
  • Denunciar cualquier delito ecológico o acción ilegal contra el medio ambiente y avisar de los accidentes y desastres naturales (incendios, inundaciones, derrumbamientos, roturas de infraestructuras públicas).
  • Cumplir la normativa medioambiental de las Comunidades Autónomas, las leyes generales del Estado y las ordenanzas de los Municipios, sin pasar por donde esté prohibido hacerlo o a las horas en que lo esté, ni desobedecer las indicaciones de
  • Divulgar estas pautas de comportamiento entre familiares y conocidos.
Proyecto realizado gracias a la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía | © Ayuntamiento de Linares | Área de Medio Ambiente